Campesinos salvadoreños reciben atención médica gratuita del ejército de EE.UU.
Por David Shelby
Redactor del Servicio Noticioso desde Washington

Izalco, El Salvador – Evelyn ha pasado la mayor parte de los dos años y medio de su vida con un eczema alérgico grave, una condición que en el mundo desarrollado sería curada en pocas semanas. En esos dos años la niña ha estado internada en hospitales rurales en varias ocasiones, pero la medicación y los remedios locales no fueron suficientes para ayudarle y su estado se agravó hasta el punto en que alguien que no este bien preparado podría pensar que ha sufrido quemaduras severas.
Richard Hendershot, comandante de la Guardia Nacional Aérea de Colorado, está bien preparado. Es médico especialista en alergias infantiles en el Centro Judío Nacional de Investigación y Medicina, en Denver. Hendershot examinó a Evelyn el 11 de junio, en su primer día de estadía en El Salvador, como parte de un ejercicio de capacitación médica militar de Estados Unidos de 10 días de duración. Inmediatamente diagnosticó el caso y pidió que la niña regresara cada dos o tres días para hacer un seguimiento del tratamiento durante su estancia en el país.
Hendershot dijo al Servicio Noticioso el 21 de junio que su experiencia en El Salvador le ha permitido examinar situaciones médicas que nunca encontraría en Estados Unidos. “Uno ha leídos sobre enfermedades que avanzan más rápidamente de lo que avanzarían en Estados Unidos hoy día” dijo. “Incluso si uno viera los mismos procesos de la enfermedad, no llegarían a ese punto. Es algo que la gente fotografía para publicarlas en libros”.
El coronel John Torres, líder del equipo médico, dijo que este era, en parte, el propósito del ejercicio. La idea fundamental es proporcionar asistencia humanitaria, pero como beneficio añadido, exponer a los médicos a las condiciones médicas del mundo en desarrollo. El ejército de Estados Unidos puede ser llamado en cualquier momento a responder en caso de un desastre natural, o de emergencia, en el mundo en desarrollo, y al participar en ejercicios como estos los médicos de la Guardia Nacional aprenden sobre los tipos de situaciones que podrían enfrentar, comentó Torres.
Hendershot indicó que los problemas más comunes que observaron se relacionan con la desnutrición y los parásitos a causa del agua impura y los alimentos mal cocinados, pero que también hay problemas relacionados con virus, infecciones respiratorias, problemas gastrointestinales, tumores, cáncer de piel y enfermedades cardiacas. También hay un grupo de dentistas que llevaron a cabo extracciones dentales.
En total, el equipo cuenta con 25 médicos, enfermeras y técnicos sanitarios que trabajan en tres localidades cerca de Izalco. Llegaron cargados con antibióticos, medicamentos contra los parásitos, vitaminas y medicinas para la salud femenina. En 10 días examinaron a más de 13.000 pacientes, un 30 por ciento más de lo que esperaban.
Hendershot explicó que es probable que el programa atrajera tal cantidad de personas porque ofrecía cuidados médicos y medicinas gratuitos.
Hay médicos en Izalco, dijo, “pero existe un miedo común que surge al hablar con la gente de aquí, de que la atención va costar mucho, que no pueden permitírsela, que es algo fuera de su alcance, que no pueden pagar las medicinas y tienen verdadero miedo de ver a los doctores”.
Como consecuencia, mucha gente llega a las clínicas estadounidenses con condiciones médicas que no han sido tratadas durante años. Hendershot examinó un caso de cáncer de piel abandonado a su suerte durante 12 años. Vio un bebé con un tumor en la retina tan grande causaba la hinchazón del ojo hacia el exterior. Las familias no tenían los recursos para tratar el problema, pero cuando se abrió una clínica gratuita, todos acudieron a ella.
Hendershot dijo que los médicos locales que trabajaban con ellos en la clínica les ayudaron a identificar los casos más graves que necesitaban mayor atención. En estos casos, los médicos locales pudieron ayudar a los pacientes a entender y actuar en el sistema médico salvadoreño e incluso obtener atención de hospitales especializados en la capital si fuera necesario. Una vez que la gente llegó a la clínica y reconoció sus problemas médicos, comentó Hendershot, se les pudo ayudar a superar el miedo de enfrentarse con el sistema médico local.
Además de los doctores, docenas de soldados del ejército estadounidense participaron en el ejercicio: trabajaron como payasos, hicieron cortes de pelo, participaron con los niños en juegos educativos y proporcionaron capacitación en materia de salud pública a pacientes que esperaban para ver a los médicos.
El alcalde de Izalco, Carlos Alexis Portillo, calificó el ejercicio de cómo “una señal de ayuda, de amor y de atención”.
“El Salvador tiene muchos y bellos paisajes, pero también muchas necesidades” dijo, “necesidades que nos exigen buscar soluciones con la cooperación internacional”.
Respecto a Evelyn, Hendershot pidió para ella suministros extraordinarios de medicamentos a Estados Unidos. También enseñó a sus padres y a los médicos locales a utilizar la metodología más efectiva para remediar su situación. Un médico local, que ha seguido el caso de Evelyn, dijo que en una semana bajo los cuidados de Hendershot la niña ha hecho más avances que en los últimos dos años. Algunos de los médicos notaron que la niña estaba riendo y sonriendo por primera vez en mucho tiempo.
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